Capítulo 61

 Capítulo 11 (61)



El 1º de Mayo de 1939 se celebraba en Garza con un gran asado comunitario, financiado por la empresa Leonardo Revainera e hijos, propietaria por entonces de casi todo lo que se veía en unos diez o quince quilómetros a la redonda. Organizado por el Sindicato de Trabajadores Rurales, lo financiaba la empresa en colaboración con los obreros.

Desde las cinco de la mañana se veían humear por todas partes las fogatas, los numerosos hornos donde se cocía el pan que acompañaría las comidas para unas mil doscientas personas. Pues todos los habitantes de Garza estaban invitados.

A las ocho de la mañana hubo reparto de matecocido con tortilla, chipaco, o moroncitos, para todas las personas que lo requiriesen, dando prioridad a los niños. Trabajadores de la empresa maderera y sus esposas e hijos, preparaban y luego servían el desayuno caliente con cucharones metálicos, desde grandes ollas de acero. 

Hacia las diez y media, comenzó formalmente el acto principal -una simple ceremonia religiosa católica, celebrada por el padre Yoles, y luego los discursos de Radik Ceucescu, secretario general del sindicato y Alberto Revainera, actual director de la empresa.

Ceucescu, un hombre de 40 años, era hijo de una familia rumana, que habían venido a la Argentina como operarios de una compañía franco-inglesa que iba tendiendo las vías férreas por todo el país. Cuando llegaron a Colonia Dora, con sus ahorros compraron un terrenito de dos hectáreas y se quedaron a vivir, para siempre, allí. Radik obtuvo trabajo en la empresa de los Revainera a los 22 años. Y hoy era no sólo el encargado del aserradero, sino también secretario general del sindicato.

Cuando le tocó hablar -en primer término, por decisión de los Revainera-, destacó la posibilidad que podían celebrar los obreros de Garza. De contar con un sindicato legal, mientras en muchas partes del país, eran prácticamente prohibidos por los gobernantes, utilizando todo tipo de argucias judiciales, o directamente atacados y perseguidos por comandos parapoliciales, que financiaban los empresarios.

Alberto Revainera habló, seguidamente, y le dijo a Radik que era gratificante su reconocimiento a la empresa, aún si se tenía en cuenta que, en esta empresa, la existencia de una organización sindical era considerada una obligación para sus propietarios.

Entre otros conceptos, citó al Papa León XIII, quien en su encíclica “Rerum Novarum”, defendió la función social de la propiedad privada. Afirmando que “la propiedad privada es un derecho natural” y que “su uso debe ser común, beneficiando a todos”. León XIII escribió, también, que “la propiedad es un medio para el desarrollo integral de la persona y la solidaridad con los demás”. Destacando particularmente que “la propiedad privada no es un fin en sí misma, sino un medio para la justicia social y el bienestar de todos”.

Luego de estos breves discursos, se sugirió a la comunidad toda de Garza que fueran ubicándose, ordenadamente, en la mesas y sillas plegables de madera liviana, que habían sido colocadas a lo largo y lo ancho de toda la avenida principal de Garza, frente al Ferrocarril.

La casona de los Revainera se había levantado, en 1879, exactamente al frente de donde -veinte años más tarde- serían erigidas las oficinas administrativas y de atención al público del Ferrocarril. En su ancha vereda se fueron ubicando Alberto con sus amigos y autoridades del municipio. Sólo cuatro personas que no fuesen de Garza habían sido invitadas por Alberto Revainera: su amigo de la infancia, Moisés Carol, Arturo del Malvar y su novia Ilsa, y Nelio Rodini. De La Banda. Presidente de una Cooperativa de Apicultores, con unos mil setecientos socios, que, además de proveer al mercado interno, exportaban miel y subproductos a Perú, Bolivia, Ecuador y Chile. Casi todo el resto del día estos cinco amigos los transcurrirían allí. Debido a la interesante conversación que se suscitó entre ellos. Originada en la siguiente frase de Rodini:

-Tu discurso fue subversivo, Alberto. Ahora comprendo por qué la oligarquía santiagueña te tiene entre ojos, durante los últimos años. Te han defenestrado de la Sociedad Rural. Ahora te calumnian ante los ingleses de La Forestal. Y -aunque discretamente-, deslizan algún dinerillo entre los dedos de periodistas famélicos, que -aunque en tono de chanza-, insinúan entre líneas, de vez en cuando, que estás intentando "crear tu propio Kibutz" en Garza.

-En primer lugar- contestó Alberto, luego de lanzar una carcajada -en Santiago no existe una “oligarquía”, propiamente dicha. O tal vez exista -siendo concesivo en mis términos-, con el sentido que le dio Platón. Quien consideró que «la oligarquía es una forma degenerada de aristocracia». Compuesta, es verdad, por unos pocos, que dirigen los destinos del Estado, pero, a diferencia de la aristocracia, estos actúan sin respetar las leyes. Con el propósito, únicamente, de satisfacer sus ambiciones personales.

“En segundo lugar, Santiago no puede originar oligarquías. Pues carece de uno de los sustentos principales que precisan las oligarquías, para constituirse como tales: el poder económico.

“En Santiago no hay verdaderamente una clase “rica”. Cuanto más, quince o veinte familias pueden ser consideradas, verdaderamente, “ricas”. Entre ellos, cada vez más inmigrantes, árabes o italianos.

“Los conquistadores españoles fueron una oligarquía. Impusieron sus gobiernos a los aborígenes, esclavizándolos, con lo cual sus jefes consiguieron convertirse, algunos, en inmensamente ricos. Fue el caso de Francisco de Aguirre -cuyo apellido no era Aguirre, en realidad, sino De la Rúa.

“También Almagro y Pizarro amasaron grandes fortunas. Pero ninguno era noble. Sino, en la mayor parte de los casos, casi unos parias, que en Europa no encontraban ocupaciones que les permitieran sostener el propio sustento cotidiano.

“Pues bien: luego de que acumularon fortuna, procuraron, y en muchos casos obtuvieron, un título nobiliario. Aún así, jamás llegaron ni a parecerse a los presupuestos de Platón para legitimar un gobierno «de los mejores», como en algún momento suponía haberlo tenido Grecia.  

“Platón explicaba que la Aristocracia -en griego ‘el gobierno de los mejores’, era un sistema político donde ‘un reducido grupo de nobles, respetuoso de las leyes, gobernaba un Estado para el bien común’.

“Aquí, cada analfabeto como Pizarro o «el Demonio de los Andes» Francisco de Carvajal -pronto agregaban el «de» a sus apellidos-, eran verdaderas bestias brutales, que sólo poseían capacidad de asesinar y exprimir con violencia salvaje a sus dominados.

-Mi familia, los Carol, vinieron en el siglo XVIII-terció Moisés-...eran pequeños comerciantes...

-Sí, los míos también, un siglo antes; no eran conquistadores, el primer Revainera que pisó las tierras del Paraguay fue un sacerdote... quien, una década más tarde, invitaría a un hermano y otros parientes... 

“Pero no quiero desviarme de mi historia: pronto un pequeño grupo de conquistadores se apoderó de todo lo que podía arrojar ganancias; Santiago quedó en manos de tres o cuatro familias, reunidas alrededor de dos gigantescos latifundios, el de los Ibarra, los Taboada y los Paz y Figueroa... Todos en esta región, Matará.

“La ciudad de Santiago, nuestra «madre», fue entonces abandonada. (Más o menos hacia 1650). Las fuentes de recursos y saqueo se habían concentrado en Charcas, Córdoba, Perú y Chile. 

“Recién luego de la Independencia, en 1820, la ciudad capital de la provincia volvió a tener interés administrativo. Debe considerarse aquel momento como un reinicio, a partir del cual los restos empobrecidos de las antiguas familias descendientes de los conquistadores -ya casi completamente mestizas-, empobrecidas, empezaron a intentar reunirse alrededor de la casa de gobierno. Donde gobernaban los mismos que antes habían concentrado casi toda la riqueza: los Ibarra y sus primos, los Taboada.

“Mientras tanto, la verdadera oligarquía, la única, siguió concentrándose en Buenos Aires. Y los pocos piojos resucitados que aún quedaban por estos lares, siguieron corriendo a unirse con ellos, o secundarlos en sus próximos saqueos de todo lo que podría serles útil en el nuevo país, principalmente desde las provincias a las que luego se llamaría «ricas»: Córdoba, Tucumán, Mendoza, y ya hacia fines del siglo XIX Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos.”

-¿Crees que podremos modificar esta realidad, la de Santiago sólo como un ámbito del saqueo para empresas porteñas, cordobesas, santafesinas o extranjeras, tratando de convertirnos en un espacio económico y social independiente?-preguntó el apicultor Nelio Rodini.

-Creo que podemos- contestó Alberto, con expresión taciturna. -Pero no sé para qué siglo. La devastación de nuestros recursos naturales fue ya excesiva. Después de los Taboada, quienes los derrocaron y se apropiaron de sus fuentes de riqueza, sólo para rematarlos al mejor postor, se desentendieron de la población, emigrando hacia las grandes urbes, en su mayoría, o dilapidando lo que había. Hoy, después de cincuenta años de saqueos de los ingleses, bajo un control operativo de sus sirvientes locales, los porteños, hemos llegado casi a una situación sin salida.

“Los pequeños y medianos productores agropecuarios, ganaderos, o pre-industriales del NOA nos estamos fundiendo a trancos agigantados.”

-Pero vos sigues adelante... como El Quijote...-exclamó Moisés Carol, aplicando unas palmaditas en la espalda de su amigo.

-Debe ser así...-contestó Alberto. -Porque tengo Fe.

-¿Sabían que hubo un filósofo alemán que consideró al Quijote un estoico?... -exclamó Ilsa Hagen, la novia de Arturo del Malvar- al vivir aquí, ya casi cuatro años, me pareció que este escritor tenía razón, pues vi en los santiagueños, especialmente los de las clases medias, esas tendencias al estoicismo que suponía nuestro filósofo alemán, por otra parte, no muy conocido. 

-¿Te refieres a Baldric Aksel Vogt?

-¡Oh!... -se asombró Ilse Hagen-... ¿lo conoces?... ¡No sabía que hubieran traducido sus textos al castellano! Incluso en Alemania a veces es difícil conseguir alguno de sus libros, casi todos del siglo XIX.

-No... no lo conozco, en realidad... solo estos conceptos, respecto de El Quijote, me los había transmitido un sacerdote alemán, amigo de la familia, que me preparaba en Filosofía... durante la secundaria, una vez que llevé a rendir la materia... Vogt escribió que, entre los siglos XVI y XVII había ocurrido un fuerte resurgimiento del estoicismo antiguo, reinterpretado por el clero católico... y que Cervantes, durante su cautiverio y después, pudo haber sido fuertemente influido por estas corrientes filosóficas... ¿quenó?

-¡Exactamente!... pero no sé si quieren seguir hablando de esto, Alberto estaba hablando de la situación provincial y nacional...

-¡Sí,sí, me encanta!-exclamó Alberto- siempre me pregunté por esa tendencia quijotesca, presente, particularmente en santiagueños de clase media, muchas veces descendientes de familias españolas antiguas... no conocía a ese autor que mencionaste, Ilse, y mucho menos su tesis sobre el estoicismo de Cervantes... 

-No es muy conocido... -repitió Ilse. -A los alemanes no les interesó mucho. Pero volviendo a sus conceptos, él sostuvo en uno de sus opúsculos, que «Don Quijote de la Mancha refleja la influencia del neo-estoicismo, una corriente filosófica renovada y muy influyente en los siglos XVI y XVII». Como bien dijo Moisés, según Vogt hubo un resurgimiento del estoicismo, durante los siglos XVI y XVII y, reinterpretado y armonizado con los cristianos, se convirtió en  «neo-estoicismo».

“En España, este movimiento se vio impulsado por obras como:

De constantia de Justo Lipsio (traducido al español en 1604 y 1616). La traducción al castellano del Enchiridion de Epicteto realizada por "el Brocense" (Francisco Sánchez de las Brozas, 1600). Y otros.

“El neo-estoicismo, impregnó el pensamiento y la literatura de la época, influyendo en figuras como Arias Montano, Quevedo o Calderón.

“Baldric Aksel Vogt identifica varias categorías de conceptos estoicos presentes en la novela:

“A. Dos tipos de individuos.

“División espíritu/cuerpo: Siguiendo a Lipsio y Epicteto, se distingue entre lo espiritual (gobernado por la razón) y lo terrenal/corporal (gobernado por pasiones).

“Individuos «espirituales» contra «terrenales»: En la novela de Cervantes, los personajes se clasifican, implícitamente, en «elevados» o «buenos» (los que siguen la razón y la virtud, como don Quijote en sus mejores momentos, Dorotea, Marcela) y «bajos» o «vulgares» (gobernados por pasiones).

Desprecio del «vulgo»: Don Quijote desprecia al vulgo no por su condición social, sino por su falta de sabiduría y su sometimiento a la opinión, idea también presente en el estoicismo.

“B. Cualidades del espíritu (virtudes estoicas):

“Constantia (constancia/fortaleza de ánimo): La capacidad de mantener la imperturbabilidad frente a la adversidad. Se manifiesta en la actitud de personajes como Dorotea («el ánimo que tenía para sufrir cualquier desastre») y en los intentos de Sancho por consolar a don Quijote.

“Patientia (paciencia): El «sufrimiento voluntario y sin queja». Sancho muestra esto al aceptar con dignidad la posible negativa de la duquesa a darle la ínsula.

“Vencerse a uno mismo: Idea clásica estoica (presente en Séneca y Epicteto) que aparece en la novela, por ejemplo, cuando Sancho dice que don Quijote vuelve «vencedor de sí mismo».

“Libertad: Entendida como liberación de bienes externos y pasiones. Tanto don Quijote como Sancho (al renunciar a la ínsula) pronuncian elogios de la libertad que resuenan con la doctrina estoica.

“C. Las pasiones y afectos (vistos negativamente):

“Cólera (ira): Considerada una pasión destructiva en el estoicismo (véase Séneca, De ira). Don Quijote sufre frecuentes arrebatos de cólera, lo que algunos críticos ven como rasgo anti-estoico. Sin embargo, otros personajes ejemplares (como Dorotea) no la muestran. Cervantes mismo, en el prólogo, se presenta como superior a la cólera.

“Esperanza y miedo: Para el estoicismo (Séneca, Lipsio), vivir «ni con esperanza ni con miedo» es un ideal. En el Quijote estos afectos aparecen juntos, a veces en contextos amorosos, pero también en reflexiones de Sancho.

“Lucha contra las pasiones: Don Quijote identifica la misión del caballero andante con combatir vicios como la soberbia, la envidia o la ira, alineándose con el combate interior estoico.

“D. Cosmología: La Divina Providencia y el rechazo del azar:

Los estoicos (Epicteto, Lipsio) rechazan la fortuna o el azar, creyendo que todo obedece a un orden divino y benevolente, aunque a veces inescrutable.

“En el Quijote, personajes como Marcela, Dorotea y el propio don Quijote expresan su creencia en que los eventos no son casuales, sino parte de un designio celestial («particular providencia de los cielos»).

“E. Ética autónoma:

“La virtud es su propia recompensa, y el vicio lleva su propio castigo (los remordimientos). Esta idea de una moral autónoma, separada de premios o castigos externos, es clave en el neo-estoicismo.

“Don Quijote aconseja a Sancho que la práctica de la virtud traerá «felicidad indecible». La idea del castigo de la conciencia aparece en boca de Dorotea.

“F. Teoría sobre la adversidad: "Los males son bienes":

“Para el estoicismo, las desgracias no son males absolutos, sino pruebas o entrenamientos útiles para el espíritu.

“En la novela, esta idea se ejemplifica en la historia de Dorotea: sus sufrimientos terminan siendo el instrumento para que don Fernando valore sus virtudes y la reconozca como esposa.

“Cervantes aplica una concepción estoica, según Vogt, para dotar de grandeza, a personajes como Dorotea, Marcela, Cardenio y al propio don Quijote en sus momentos de cordura.

“Para crear efectos paródicos o de contraste: Cuando pone lenguaje filosófico estoico en boca de personajes humildes (Sancho) o trastornados (el loco del cuento).

“Para mostrar la «quijotización» de Sancho: A medida que avanza la novela, Sancho incorpora progresivamente ideas y términos estoicos, lo que refleja la influencia mutua entre amo y escudero.”

-¡Muy interesante! Exclamó entusiasmado Moisés Carol.

“Personalmente creo que  Cervantes conocía tópicos humanistas y referencias generales, más que teorías filosóficas profundas. Podríamos dar un ejemplo, con ecos socráticos: el consejo a Sancho de “conocerse a sí mismo”. También tenía una sólida formación en escuelas de gramática, a través de los cuales sin duda tuvo contacto con autores clásicos (Cicerón, Virgilio, Séneca).

-Si me permiten...-interrumpió tímidamente Marcelo Arce, joven maestro de la escuelita primaria de Garza... 

“He leído que Miguel de Cervantes tuvo una gran 

influencia de maestros como Juan López de Hoyos, y una valoración positiva de la enseñanza jesuita... Debido a ello, podríamos hallar, también, conceptos escolásticos en el Quijote:

“Epistemología: experiencia como madre de las ciencias.

“Lógica: razonamientos estructurados en episodios narrativos.

“Metafísica: adagio “quitada la causa, cesa el efecto”.

“Teología racional: referencias a atributos divinos y al amor puro.

“Antropología: libertad y voluntad como facultades esenciales.

“Ética: teoría de la virtud como término medio.

“Política: causas de la guerra justa.

“Estética: influencias aristotélicas y del Pinciano.”

-¡Sí!... se entusiasmó Ilse, acotando: los alemanes también tenemos la reconstrucción de nuestro contemporáneo, Werner Eisenberg sobre los libros que Cervantes habría leído... más o menos así:

“Filosofía del amor: fuerte influencia de León Hebreo (Diálogos de amor), Pietro Bembo, Mario Equicola.

“Filosofía moral y política: tratados de educación de príncipes, como Perfecto regidor de Juan de Castilla y Aguayo.

“Filosofía estética: Arte poética de Horacio y Philosophia antigua poética del Pinciano.

“Paremiología y misceláneas: refranes, apotegmas y literatura moralizante que nutren el estilo cervantino.“

-Por cierto, El Quijote no es una obra filosófica en sentido académico- dijo Moisés Carol, -pero refleja un trasfondo humanista y escolástico, enriquecido por lecturas de su tiempo. Cervantes integra estas influencias en su narrativa, transformándolas en reflexiones sobre la verdad, la libertad, la virtud y el amor.

En ese momento, se acercaron Radik Ceucescu con un grupo de trabajadores y trabajadoras, para hacer un brindis con Alberto y sus amigos. Eran ya cerca de la una y media de la tarde, todos habían tomado la primera parte del almuerzo; pero la fiesta continuaría, hasta el atardecer.

Hubo actuación de conjuntos folklóricos, academias de danzas, de mayores y de niños, cantantes solistas, de tango, folklore santiagueño y hasta un tenor y una soprano que interpretaron fragmentos de ópera.

Todo transcurrió en paz y armonía. Como a las seis de la tarde, empezando por los más ancianos y los mayores, la concurrencia comenzó lentamente a dispersarse. Para regresar, cada quien, a su hogar.

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