Capítulo 55
Capítulo 5 -Finalmente han aceptado mi renuncia -exclamó Ilsa Hagen. -Ahora puedo quedarme a vivir en Santiago, sin inconvenientes. Ya empecé los trámites para obtener la nacionalidad Argentina. -¿También tienes la española, quenó? -Así es -contestó la intelectual alemana. -Como nací en España, simplemente la tengo desde que nací; no fue necesario ningún trámite posterior. Viví allí hasta los veinte años, incluso obtuve en España mi primera licenciatura. Ya saben que mi padre integraba el Servicio Diplomático alemán en ese país. Mi madre y yo, su única hija, debíamos acompañarlo, por cierto. -¿Por qué quieres quedarte en Santiago? ¿Por Arturo? -preguntó Edith. Ilsa la miró en silencio un momento. Luego contestó: -Amo a Arturo, es cierto. Pero amo también la Vida. Ya estuve casada, algunos años... como saben... No volveré a incurrir en algo que para mí fue un poco traumático. Era una tarde otoñal de 1938, las tres tomaban té en el departamento donde vivían, juntas, Edith Saganías y...



