Capítulo 68

 Capítulo 18



Enrique Soli era un hijo de inmigrantes italianos, llegados al departamento Banda hacia 1889. Su padre y su mamá, ambos veinteañeros, se habían acogido al plan de estímulo a la inmigración del gobierno argentino basado en la Ley N° 817 de Inmigración y Colonización (sancionada en 1876, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda).  La cual fuese ejecutada a gran escala por la Generación del 80, liderada por Julio Argentino Roca.

Este plan estuvo compuesto por los siguientes incentivos:

• Subsidios al pasaje: El Estado financió o subsidió el pasaje de miles de europeos (especialmente italianos y españoles) para asegurar mano de obra.

• Oficinas de Propaganda: El gobierno abrió agencias en distintas ciudades de Europa para reclutar inmigrantes.

Alojamiento inicial: Los recién llegados eran recibidos y alojados gratuitamente por algunos días en el Hotel de Inmigrantes en Buenos Aires (complejo gestionado por la Dirección Nacional de Migraciones).

• Asentamiento rural (Colonización): Se fomentó la creación de colonias agrícolas en el interior del país (como en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos) para poblar y explotar la tierra.

El principal objetivo de esta política demográfica y económica fue -según informaba el gobierno- “poblar el territorio nacional, incorporar el país al mercado internacional como granero del mundo” y “modificar la composición sociolaboral” siguiendo las ideas de Juan Bautista Alberdi. Para garantizar esto, el artículo 25 de la Constitución Nacional prohibía al gobierno restringir o gravar la entrada de europeos, que llegaban “para labrar la tierra o enseñar ciencias”.

Enrico y Ginevra Gavioli -papá y mamá de Enrique Soli-, italianos, atravesaban momentos difíciles, en lo económico. Recién casados, poseían únicamente un pequeño terreno en el Norte de Italia, sin riego y en un pueblo donde no existían industrias ni fuentes laborales para la juventud.

De tal manera, aprovecharon aquellos días de alojamiento gratis para indagar entre sus compatriotas y otros recién llegados, acerca de algún campo fértil para adquirir, con el subsidio que les otorgó la Nación Argentina como parte del auspicio a su integración al país. Jamás habían oído hablar de La Banda, en Santiago del Estero; pero compraron 10 hectáreas allí, junto a la Ruta 34, y se lanzaron en tren a tomar posesión de aquella que, desde entonces, iba a constituir su nueva patria.

A fuerza de disciplina y sacrificio construyeron su vivienda pieza por pieza, durante casi diez años, hasta que se animaron a engendrar quien iba a ser su único hijo.

Enrique -pues de él se trataba-, nacido en 1908, fue un niño tranquilo y obediente, pero no quiso seguir la tradición paterna -que por entonces se dedicaba a la siembra y cosecha de algodón. Coincidiendo con su adolescencia -en 1920-, el ingeniero Santiago Maradona, gobernador de la provincia, había logrado el establecimiento de dos instituciones fundamentales, que dependían del ámbito estatal: la Escuela Industrial de la Nación y la Escuela Profesional de Mujeres.

Enrique ansiaba estudiar una profesión técnica: fuera Mecánica, o Electricidad. Se inscribió, pues, en la Escuela Industrial. De la que, cinco años más tarde egresaría con el título de Técnico Electricista.

A sus 18 años -edad en que obtuvo su título-, Enrique Soli ya tenía su pequeño taller, con herramientas e instalaciones financiadas por su padre. Y había comenzado a arreglar aparatos eléctricos, que conseguía recorriendo las calles de La Banda en bicicleta. Sin embargo, tropezaba con un elemental problema: en el campo donde vivía... no llegaba la corriente eléctrica, entonces provista por el estado. Incluso en la pequeña ciudad de La Banda, aún era escaso el número de vecinos que había podido acceder a este adelanto técnico. De tal modo, si le daban, por ejemplo, una radio para su reparación... debía experimentar de un modo imaginario, aplicando fórmulas matemáticas hasta suponer que la había compuesto. 

Solía viajar entonces, en bicicleta, hasta la casa de un profesor, Walter Fonzo, que lo había apoyado desde sus inicios y lo estimulaba, para que persistiera en su vocación. Allí, a cinco kilómetros de su casa, Enrique comprobaba entonces si de verdad había arreglado la radio, o, como muchas otras veces, se había equivocado. 



Entre 1910 y 1930, los primeros aparatos eléctricos que llegaron a los hogares argentinos habían sido principalmente las planchas y los ventiladores de mesa. Sin embargo, el dispositivo que verdaderamente revolucionó el entretenimiento y la vida cotidiana de masas durante la década de 1920 fue la radio.

La adopción de estos aparatos tuvo características muy particulares en el país y en Sudamérica. 

La primera y más masiva aplicación eléctrica fue la sustitución del querosén por las bombillas incandescentes, marcando el fin de la iluminación a gas en las principales ciudades. Planchas y ventiladores, fueron los primeros electrodomésticos en introducirse entre las clases medias. Se conectaban directamente a las rosetas de las lámparas, ya que las casas rara vez tenían tomacorrientes en sus paredes.

El 27 de agosto de 1920, "Los locos de la azotea" realizaron la primera transmisión radial en el Teatro Coliseo de Buenos Aires. Poco después, se empezaron a establecer empresas comerciales. En Brasil, dos años más tarde, comenzaron las primeras emisiones radiofónicas orientadas al público -coincidiendo con el centenario de la independencia de ese país- y dando paso a la creación de la Radio Sociedad de Río de Janeiro.

En Uruguay,  entre 1922 y 1924 se iniciaron los primeros experimentos con emisoras, consolidándose las estaciones comerciales regulares, como Radio Montecarlo, hacia 1925.

La Chile Radio Company inició sus emisiones orientadas a la radiodifusión en marzo de 1923. Perú comenzó formalmente en 1925 la radiodifusión privada, con la emisora OAX -el 20 de junio de aquel año. En Colombia: La radiodifusión comercial empezó a masificarse desde Bogotá, hacia 1929.

En Santiago del Estero, Enrique Soli había conseguido su título de Electrotécnico hacia diciembre de 1925. Pero ya en los primeros años de su inscripción en “La Industrial”, como llamaban alumnos y profesores a esta institución que amaban, se venían escuchando, desde transmisiones experimentales, hasta otras numerosas ondas radioeléctricas de Sudamérica, e incluso de Japón, Estados Unidos o Francia, España, Rusia, etcétera.

Desde 1920, la “explosión” de la radio fue masiva. Tras la histórica transmisión de Los locos de la azotea, el aparato receptor “se convirtió en el punto de encuentro central de las familias argentinas, marcando el inicio de la era de la comunicación de masas”, según describían medios periodísticos masivos de entonces, como Caras y Caretas, revista semanal que se imprimía en Buenos Aires.

Otros novedosos aparatos eléctricos estaban diseminándose rápidamente, en la década de 1920, por todo el país: como las heladeras. Comenzaron a importarse, en cantidades limitadas, durante ese período.



Hacia 1940, "El loco" Soli -como popularmente lo llamaban-, se había convertido, a sus 32 años, en referente obligado, para arreglos en cualquier tipo de mecanismos eléctricos, en toda la provincia de Santiago del Estero. Y hasta a veces en provincias vecinas, principalmente Santa Fe y El Chaco.

También se había casado, con una hija de su profesor Fonzo, junto a quien tenían, hasta entonces, dos niños, casi adolescentes ya.

Instalado en el centro de la ciudad de La Banda -pequeña aún, pero muy pujante por la cantidad de sus emprendimientos productivos, casi todos por iniciativa de inmigrantes-, Soli tenía su taller casi continuamente concurrido, por todo tipo de visitantes. 

Uno de ellos tendría en su vida la virtud de sorprenderlo, por su conocimiento de la pasión más intensa del “Loco” Soli: la traslación de Energía Eléctrica a través del aire. Descubierta hacia principios de siglo por Nicola Tesla. Un inmigrante muy parecido a él, en casi todos los aspectos de sus vocaciones y personalidad.

El oficial de Justicia Umbídez llegó una tarde de sábado, en un auto que a Soli le pareció lujoso. El electrotécnico no atendía los fines de semana, reservando aquel tiempo para sus experimentos privados. Los cuales solían ser sumamente singulares, como enseguida se verá. Pero sucumbió a la curiosidad, al ver a aquel criollo tan elegante, y con semejante auto, que se había molestado en viajar hasta su taller aquella tarde.

Cuando luego de presentarse y después de una breve conversación introductoria, por mera urbanidad, Umbídez le reveló que no sólo sabía que Soli experimentaba con la transmisión de energía aérea, sino que el bandeño ya había logrado un primer éxito, colocándola en la finca de su padre y su madre. Donde, con una pequeña antena, la familia recibía la energía eléctrica que -desde el taller, en la ciudad de La Banda-, regularmente transmitía Enrique Soli. Con otra antena, un poco más grande.


-La transmisión de energía inalámbrica de Nikola Tesla se logró mediante la combinación de corriente alterna de alta frecuencia, el fenómeno de resonancia eléctrica y la creación de una bobina especial- explicó Soli a su visitante, Umbídez. Cuando ya ambos se habían instalado cómodamente en dos grandes sillones de algarrobo, con almohadones, y compartían mate amargo con moroncitos esponjosos.

-Tesla no buscaba emitir ondas de radio al espacio vacío, sino utilizar a la Tierra y la atmósfera como conductores gigantes, para distribuir electricidad a todo el planeta- continuó “El Loco” Soli-. Su descubrimiento clave, fue el valor de la resonancia, combinándola con las Ondas Estacionarias. 

“Descubrió que sintonizar dos circuitos a la misma frecuencia multiplicaba la energía transmitida. A través de Ondas estacionarias terrestres. 

“Demostró que la Tierra puede actuar como un conductor cargado y retener ondas de energía. A través de su natural Conductividad Atmosférica. Tesla comprobó que el aire a baja presión (alta altitud) conduce la electricidad más fácilmente.

Incorporándose, el electrotécnico se dirigió hacia una pequeña pizarra en la pared, mientras continuaba explicando:

-Sus cálculos fundamentales fueron los de las Altas Frecuencias y Frecuencia de resonancia: 

“Calculó la relación matemática exacta entre la inductancia (\(L\)) y la capacitancia (\(C\)) usando la fórmula:\(f=\frac{1}{2\pi \sqrt{LC}}\). Potenciales de millones de voltios: Calculó que necesitaba voltajes extremos para romper la resistencia del aire.

“Así como la Longitud de Onda: diseñó sus antenas para que midieran exactamente un cuarto de la longitud de onda de la corriente utilizada. El sistema propuesto por él fue Inalámbrico. Y la Transmisión por tierra.

“Este sistema inyectaba corrientes alternas directamente en el suelo, para hacer vibrar la carga eléctrica del planeta. Con lo cual obtenía Retorno, por la Ionosfera: 

“La energía viajaría por la corteza terrestre y regresaría a través de las capas altas de la atmósfera. 

“De tal manera, bastante sencilla, pero no descubierta aún por los humanos, quería obtener su Distribución Global de la Energía: Cualquier persona con una antena sintonizada podría extraer energía, libremente, en cualquier punto del mundo.”

Al llegar a este punto de su exposición, “El Loco” Soli se quedó unos segundos silencioso.

-Sin embargo, su sueño de un sistema global no prosperó... debido a la falta de recursos económicos suficientes y a las enormes pérdidas de energía que experimentaba el sistema a grandes distancias -concluyó por fin.

-¿Podría usted explicarme por qué fracasó el proyecto de Tesla? Según se sabe, había conseguido importantes financiamientos... Por lo cual, sé que llegó a construir grandes aparatos, con ese objetivo...

-Sí...-contestó Soli-. Herramientas y aparatos inventados por él... como «La Bobina de Tesla»: Un transformador resonante que convierte corriente común en electricidad de alta frecuencia y alto voltaje. 

“El «Oscilador dinamo-eléctrico»: Generadores mecánicos de alta velocidad para producir corrientes alternas muy rápidas.

“Condensadores de alta descarga: Almacenaban cantidades masivas de energía para liberarla en fracciones de segundo.

“La «Torre Wardenclyffe»: Una gigantesca antena de 57 metros con una terminal esférica diseñada para probar este sistema a gran escala. 

“Con todo ello Nikola Tesla demostró, con éxito, la transmisión inalámbrica a corta escala en su laboratorio, iluminando tubos de vacío sin cables... 

-Sin embargo, todos los medios especializados afirman hoy que Tesla falló...-murmuró Umbídez.

-El proyecto de la Torre Wardenclyffe falló principalmente por una asfixia financiera, provocada por el conflicto de intereses económicos de su inversor... sumada a problemas técnicos de eficiencia, que Tesla no pudo resolver a gran escala...-contestó el electrotécnico Enrique Soli, de La Banda.

“El factor financiero fue un  Conflicto con J.P. Morgan... Este banquero había prometido financiar el proyecto, inicialmente, creyendo que sería un sistema de radiodifusión y telecomunicaciones... pues quería competir comercialmente con Marconi.

“Entonces le reclamó a Tesla por sus crecientes gastos, alegando que en 1901, Guglielmo Marconi había transmitido la letra "S" a través del Atlántico usando un equipo mucho más simple y barato. “Recién allí Tesla admitió, entonces, que su verdadero objetivo no eran los mensajes, sino enviar energía eléctrica gratuita a todo el mundo. Sin medidor, sin negocio alguno... una simple iniciativa de solidaridad humana, de grandeza espiritual... “Morgan retiró los fondos inmediatamente... al darse cuenta de que la energía inalámbrica libre no se podía medir ni cobrar... lo cual destruía todo su entusiasmo, por aquello que había considerado, equivocadamente, un nuevo modelo de negocios.

“También tuvo, es verdad, problemas técnicos y físicos. Como la Pérdida por dispersión: 

“La energía disminuía drásticamente con la distancia; la mayor parte de la electricidad se disipaba, en la atmósfera, en forma de calor.

“O la Eficiencia nula: El sistema requería quemar carbón en cantidades masivas para generar una potencia que luego se perdía casi por completo en el trayecto.

“El Aislamiento imposible. Los voltajes de millones de voltios ionizaban el aire alrededor de la torre, provocando fugas constantes de corriente hacia el suelo.

“El colapso final le sobrevino al científico croata con una intensa campaña de desprestigio que se desató contra él. Tras la salida de Morgan, Wall Street incluyó a Tesla en una "lista negra", impidiéndole conseguir nuevos inversores. Dejándolo desamparado ante numerosas deudas acumuladas: Tesla no pudo pagar los salarios de los obreros ni los impuestos del terreno, cayendo en la bancarrota. 

“En 1917, la Torre Wardenclyffe fue dinamitada y vendida como chatarra, para pagar las deudas del científico”.

Un silencio incómodo embargó a los dos hombres durante un rato. Por cierto Soli ignoraba aún que Umbídez no era un hombre. Sino un Ulalo. Y que los Ulalos desde hace milenios controlaban ese sistema de transmisión energética por la atmósfera. Aunque sin aparatos, o, en algunos casos, con pequeños y livianos elementos naturales, del que sabían servirse para potenciar el proceso de transmisión.

-Pero usted ha tenido éxito... ¿no es así?- comentó por fin Umbídez.

-Sí...-contestó Soli. -Pero en muy pequeña escala... hay que ver  si seríamos capaces de continuar transmitiendo la energía eléctrica, tan exitosamente como yo se la envío a mis padres, que están a menos de tres kilómetros de distancia... si intentáramos hacerlo a distancias mucho más largas.

-Bueno... -contestó entonces Umbídez-: yo quiero decirle que formo parte de un grupo de amigos, con quienes conocemos, también, algunos modos de manejo para esta técnica, de la transmisión atmosférica de diversos tipos de energía... Y la utilizamos, aún con mucha prudencia, sólo en casos excepcionales, para ayudar a pobladores muy humildes, familias carentes de recursos, que la necesitan, u organizaciones de bien público, cooperativas, comunidades autogestionadas, y otras...

“Si usted quisiera participar en alguna de nuestras reuniones, para intercambiar experiencias, o colaborar mutuamente en algunos emprendimientos... lo invitamos... con esperanzas de que esta colaboración, mutua, pueda ser de su interés”... 


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