Capítulo 55
Capítulo 5
-Finalmente han aceptado mi renuncia -exclamó Ilsa Hagen. -Ahora puedo quedarme a vivir en Santiago, sin inconvenientes. Ya empecé los trámites para obtener la nacionalidad Argentina.
-¿También tienes la española, quenó?
-Así es -contestó la intelectual alemana. -Como nací en España, simplemente la tengo desde que nací; no fue necesario ningún trámite posterior. Viví allí hasta los veinte años, incluso obtuve en España mi primera licenciatura. Ya saben que mi padre integraba el Servicio Diplomático alemán en ese país. Mi madre y yo, su única hija, debíamos acompañarlo, por cierto.
-¿Por qué quieres quedarte en Santiago? ¿Por Arturo? -preguntó Edith. Ilsa la miró en silencio un momento. Luego contestó:
-Amo a Arturo, es cierto. Pero amo también la Vida. Ya estuve casada, algunos años... como saben... No volveré a incurrir en algo que para mí fue un poco traumático.
Era una tarde otoñal de 1938, las tres tomaban té en el departamento donde vivían, juntas, Edith Saganías y Olimpia Righetti, amigas, y socias, también, en algunas actividades editoriales o educacionales.
Mientras decía eso, Ilsa se había levantado, pues le había llamado la atención un libro de la estantería que, junto a la mesita donde las tres amigas conversaban, tenía ese living-comedor suspendido en lo alto a lo largo de toda la pared.
-Permiso -dijo-, mientras extraía un libro.
Aldous Huxley -se podía leer sobre su portada-:Un mundo feliz.
-¿Lo han leído?-, preguntó la joven alemana.
-Yo sí...-contestó Edith.
-Yo aún no... -murmuró Olimpia Righetti.
-Pues bien... su historia tiene relación directa con las razones por la que yo he decidido no vivir más en Europa... Una sociedad que se dirige, aceleradamente... incluso diría -vaciló-... de un modo... ¡frenético!, hacia la construcción de sociedades semejantes a lo que, con gran elegancia y talento, intenta mostrar con esta novela Huxley. Una sociedad sin alma. Donde los seres humanos cada vez van perdiendo su condición de tales, para convertirse voluntariamente en máquinas.
-También lo entendí así...-exclamó Edith...
-Es un tipo de conciencia lúcida que ha ido surgiendo entre algunos pocos intelectuales, particularmente en artistas, desde mediados... o finales... del siglo XIX... Huxley tiene un precursor -o varios, pero uno particularmente que merece ser mencionado. Un ruso... un técnico, ingeniero y matemático... que, igual como lo hicieron Dostoievsky o Tolstoi... Gorki... se ilusionó con el socialismo, abrazando con entusiasmo más tarde la revolución bolchevique. Hasta que se dio cuenta de que el nuevo gobierno revolucionario estaba construyendo, con otras características superadores, es cierto, pero aún así, también con cada vez más claras características organizativas, una sociedad que, al fin y al cabo, no era otra cosa que la continuidad del sistema capitalista, incluso llevando su implementación a un máximo de eficiencia social que le permitiría avanzar a mayor velocidad en su mismo sentido: la transformación de todas las sociedades humanas, en máquinas productivas. En meros sistemas coordinados de fabricación en serie de “bienes” para el consumo masivo de los “mercados” mundiales.
Edith y Olimpia Righetti escuchaban en silencio.
-A comienzos del siglo XX, el escritor ruso Yevgueni Zamiatin imaginó una sociedad futura que pretendía haber resuelto el problema más antiguo de la humanidad: cómo alcanzar la felicidad colectiva. Su respuesta literaria fue una de las primeras grandes distopías modernas. Mucho antes que Un mundo feliz, Zamiatin describió un Estado perfecto en apariencia... donde la libertad había sido sacrificada en nombre de la razón y la felicidad matemática.
“Su novela adopta la forma de un diario personal. Quien escribe es D-503, ingeniero y matemático, constructor de una nave espacial llamada Integral. Él redacta estas notas para los habitantes de otros planetas, a quienes el Estado Único desea llevar este sistema perfecto. “Desde las primeras páginas, el lector descubre que D-503 no escribe como un rebelde, sino como un creyente. Está orgulloso de la sociedad en la que vive y la considera el punto culminante de la civilización.
“La historia que relata es, en cierto modo, la historia de cómo ese hombre, perfectamente integrado, comienza a descubrir el peligroso germen de la libertad.”
-¿Vos crees que la Unión Soviética de Stalin se encamina en igual sentido.
-Sí -contestó Ilsa-. Aunque no es el único... también mi país está haciéndolo ahora, sin quitar el pie del acelerador... E Inglaterra... y también, especialmente, los Estados Unidos... Ellos -mejor dicho, los grupos económicos que conducen su sociedad-, han comprendido, después de la guerra mundial entre 1914 y 1918, que la producción de armamento mecánico con cada vez mayor letalidad es su gallina de los huevos de oro... gracias a la catarata de armamento suministrado por la gigantesca factoría estadounidense, es que los aliados occidentales pudieron ganar esa despiadada guerra. Quedando endeudados, yo diría para siempre, con los Estados Unidos de Norteamérica.
“Volviendo a nuestro escritor ruso:
“En el futuro imaginado por Zamiatin, la humanidad ha atravesado una larga catástrofe histórica: la Guerra de los Doscientos Años. Después de ella, las antiguas naciones desaparecieron y surgió un único gobierno mundial: el Estado Único.
“En esta sociedad todo está organizado según principios matemáticos.
“Las personas ya no tienen nombres, sino números.
“La vida cotidiana está regida por una Tabla de las Leyes, un horario perfecto que determina cada minuto del día: cuándo trabajar, cuándo comer, cuándo pasear, cuándo dormir.
-¡Que horror!-susurró Olimpia.
-Las casas son transparentes, hechas de vidrio, de modo que nadie pueda ocultar nada -continuó Ilsa. -La vigilancia es constante, aunque casi innecesaria, porque la mayoría de los ciudadanos ha aprendido a pensar que la libertad es un error del pasado.
“La sociedad cree haber descubierto una verdad fundamental: la felicidad humana depende de eliminar toda incertidumbre.
“Los habitantes del Estado Único sostienen que los antiguos humanos vivían en caos: decidían por sí mismos, se movían sin sentido, amaban sin reglas, procreaban al azar. Desde el punto de vista de la nueva civilización, aquella libertad no era un valor, sino una enfermedad.
“El mundo exterior —más allá del Muro Verde que rodea la ciudad— es una región salvaje, donde aún crecen bosques y sobreviven seres humanos que no aceptaron el orden del Estado.
“Dentro del muro, en cambio, reina la perfección geométrica: avenidas rectas, edificios de cristal, multitudes que marchan en perfecta sincronía. Para D-503, esa armonía es comparable a la belleza de una ecuación matemática.
“En tal contexto surge la gran misión del Estado: la nave Integral, que llevará la razón y la felicidad matemática a otros mundos.
“En las primeras anotaciones del diario, D-503 describe con entusiasmo la vida cotidiana del Estado Único.
“Las multitudes marchan en filas, siguiendo el ritmo de la música oficial. Los ciudadanos trabajan juntos, comen juntos, descansan juntos. Cada gesto está coordinado.
Desde la perspectiva del protagonista, esta organización no es opresiva sino hermosa. Observando las máquinas de la fábrica, experimenta una revelación estética: la verdadera belleza no está en el movimiento libre, sino en el movimiento regulado. La danza de las máquinas es bella precisamente porque está perfectamente controlada.
-¿Y nadie se rebela? -exclama Edith- en la novela de Huxley, sí...
-Ahora llegamos a esa posibilidad... también la contempló, y antes que Huxley, Zamiatin.
“Hasta ahora hemos ido viendo la idea central de esta novela: la libertad es considerada una forma de caos, mientras que la felicidad verdadera surge de la obediencia absoluta.
“Los ciudadanos incluso aceptan la regulación del amor.
“Las relaciones sexuales están organizadas mediante permisos oficiales, y los encuentros se realizan en horarios asignados. La pareja del protagonista es O-90, una mujer dulce y afectuosa que acepta plenamente las normas del sistema.
“Es entonces cuando aparece alguien que rompe todas las ecuaciones.
-¿Quieren tomar mate?-preguntó Edith.
-Bueno...-contestó Olimpia...
-Sí, yo también... -dijo con rapidez Ilsa, para seguir inmediatamente su narración:
“Durante un paseo reglamentario, el joven D-503 conoce a la joven I-330.
“Desde el principio percibe algo extraño en ella. No es exactamente rebelde, pero tampoco se comporta como los demás ciudadanos. Sus gestos tienen una ironía difícil de descifrar. Sus ojos parecen ocultar una incógnita, una variable imposible de calcular.
“D-503 intenta comprenderla con categorías matemáticas, pero fracasa.
“I-330 habla con libertad, se burla suavemente de las reglas, y plantea preguntas inquietantes. Cuando él afirma que la humanidad ha alcanzado la perfección, ella responde con una simple pregunta:
—¿Está usted seguro?
“Esa pregunta, aparentemente insignificante, abre la primera grieta en la mente del protagonista.
“Poco después, I-330 lo invita a asistir a una reunión en un auditorio. D-503 no entiende del todo por qué acepta. Tal vez por curiosidad. Tal vez por atracción.
“O quizá porque algo dentro de él ha comenzado a cambiar.”
Tratando de hacer el menor ruido posible, Edith había traído la pava humeante, para colocarla en la mesita donde poco antes las tres habían merendado.
-A partir de su relación con I-330, D-503 experimenta un fenómeno que el Estado Único considera peligroso: el surgimiento de su imaginación- continuó Ilsa.
“Para la sociedad del futuro, la imaginación es una enfermedad mental. Representa el retorno del caos y de la individualidad.
“El protagonista comienza a sufrir sueños, algo extremadamente raro en ese mundo racional. Empieza a sentir emociones contradictorias, dudas, impulsos irracionales.
“Su vida, antes ordenada como una ecuación, se vuelve imprevisible.”
-Qué interesante -susurró Olimpia Righetti.
-Siente celos. Siente miedo. Siente deseo -continuó la alemana.
“En otras palabras: empieza a convertirse, nuevamente... en un ser humano“.
En ese momento, Edith le tendió un mate humeante, dentro de su calabaza, con una bombilla de plata. Ilsa sorbió pausadamente. Ninguna de las tres dijo nada hasta que, durante algunos segundos expectantes, continuó con su síntesis de la novela de Zamiakin:
“Gradualmente, la joven y bella I-330 revela a D-503 que existe una organización clandestina, llamada Mephi.
“Este grupo cree que el Estado Único no es el final de la historia humana. Sostiene que la libertad, aunque peligrosa, es esencial para la vida.
“Los miembros de Mephi mantienen contacto con los seres humanos que viven fuera del Muro Verde. En esas regiones «salvajes» todavía existen bosques, animales y comunidades que rechazan el orden mecánico del Estado.
“Para el joven matemático D-503 esta revelación es aterradora.
“Durante toda su vida le habían enseñado que el mundo exterior era una amenaza irracional. Sin embargo, también comienza a sentir una fascinación irresistible por esa libertad desconocida.
“La influencia de I-330 lo lleva finalmente a cruzar el Muro Verde.
“Allí descubre un mundo completamente diferente: un paisaje natural, caótico, lleno de colores y sonidos imprevisibles. Un mundo que no puede reducirse a fórmulas matemáticas.
“Ese contacto con la naturaleza transforma profundamente su conciencia.
“La novela se convierte entonces en el relato de un conflicto interior.
“Por un lado, D-503 sigue creyendo en la perfección del Estado Único. Su educación, su lógica y su sentido del deber lo empujan a rechazar la rebelión.
“Por otro lado, sus emociones lo arrastran hacia I-330 y hacia la idea de una vida diferente.
“En su mente aparecen pensamientos contradictorios:
“¿Es posible que la felicidad absoluta sea incompatible con la libertad?
“¿Puede una sociedad eliminar el dolor sin eliminar también la creatividad?
“¿Qué significa realmente ser humano?
“Este conflicto lo desestabiliza cada vez más. Comienza a cometer errores en su trabajo. Se vuelve paranoico. Teme ser vigilado.
“Y tiene razón.
-Creo que Huxley ha tomado mucho de este escritor ruso... -dijo Edith Saganías.
-Así es... -coincidió Ilsa Hagen. Y continuó:
En la novela de Zamiakin, el Estado Único está gobernado por una figura casi divina: el Bienhechor.
“Cada año se celebra una ceremonia pública llamada Día de la Unanimidad, en la que todos los ciudadanos votan para confirmar su autoridad. La votación es, por supuesto, unánime.
“En esa ceremonia, el Bienhechor también ejecuta públicamente a quienes han cometido crímenes contra el Estado.
“Estas ejecuciones no se presentan como castigos, sino como actos de higiene social. La sociedad cree que eliminar a un individuo peligroso es una forma de preservar la felicidad colectiva.
“La figura del Bienhechor simboliza una idea central de la novela: la dictadura que se justifica en nombre de la razón y la felicidad.
“Mientras tanto, el grupo Mephi prepara una gran rebelión.
“Su objetivo es apoderarse de la nave Integral y utilizarla contra el propio Estado. Creen que el sistema totalitario puede ser destruido si se rompe el control absoluto que ejerce sobre la sociedad.
“La bella I-330 intenta convencer a D-503 de unirse a ellos.
“Pero el protagonista no logra decidirse. Su mente sigue dividida entre la obediencia y la libertad.
“Este conflicto lo vuelve cada vez más inestable.
“De un modo paralelo, el Estado Único estaba descubriendo que algunos ciudadanos habían desarrollado la imaginación.
“Entonces el gobierno decide eliminar la imaginación, mediante una operación médica.
“La intervención consiste en destruir una parte del cerebro responsable de los sueños y las emociones. Después de la operación, los ciudadanos recuperan su equilibrio perfecto.
“Se convierten nuevamente en números obedientes.
“D-503, atormentado por su conflicto interior, termina aceptando la operación.
“Después de la cirugía, la mente del protagonista vuelve a ser clara y lógica.
“Ya no siente amor por I-330. Ya no experimenta dudas.
“La operación ha eliminado la imaginación… y con ella la libertad.
“En las últimas páginas de su diario, D-503 informa con tranquilidad que la rebelión ha sido descubierta. I-330 ha sido arrestada y torturada, pero se niega a revelar los nombres de sus compañeros.
“Finalmente será ejecutada.
“El protagonista observa estos acontecimientos con serenidad. Desde su nueva perspectiva, todo lo que ocurrió antes parece una enfermedad.
“La sociedad vuelve a funcionar como una máquina perfecta.
“Pero el libro termina con una frase inquietante:
aunque la rebelión ha sido sofocada, todavía existen focos de resistencia.
“La historia no ha terminado.”
-¡Que magnífica historia!... ¿Se puede conseguir esa novela en castellano.
-Es posible que haya traducciones en castellano... los disidentes trotskistas en el exilio ha estado imprimiendo algunos ejemplares, en España y en México... pero sin mucho entusiasmo... en algunos aspectos, esta novela no les cae demasiado bien, tampoco a ellos...
“Nosotros, fue escrita entre 1920-1921... y publicada primero en el extranjero porque la censura soviética la consideró peligrosa.
“Sin embargo, su influencia fue enorme.
“Inspiró directamente a Huxley, quien diez años más tarde, en 1932, publicó Un mundo feliz. Su éxito eclipsó cualquier posibilidad de conocer la novela de Zamiakin, el cual, ya exiliado en Europa, vivió en la pobreza y nunca pudo hacer ediciones de más de cien ejemplares de su importante obra. Y menos pagar buenos traductores o campañas de publicidad”.
***
Arturo del Malvar esperaba, en la esquina de La Ideal, a que lo viniera a buscar Sam. En eso pasó Mariano Paz, por la vereda de enfrente, quien al verlo, cruzó la calle de inmediato.
-¡Ehhh!, ¡perdido!... ¡Vení, vamos a tomar un café y charlamos! ¡Te invito!...-exclamó.
-Estoy esperando que Sam me pase a buscar... ha ido a la terminal, en el auto, a buscar unos cajones de whisky que nos tenían que mandar desde Tucumán.
-Bueno, nos sentamos junto a la ventana, para que nos vea.
-Meta -concedió Arturo.
No había demasiados parroquianos aún, en La Ideal. Eran las diez de la mañana. Así que pudieron ocupar una de las mesas que daba, justo, a la esquina -por el lado de Avellaneda.
-Me enterado que tu novia ha conseguido salir de la delegación alemana... -dijo Mariano apenas poco después que hubieran pedido un café y un cortado.
-Sí. Por suerte -contestó Arturo.
-¿Le han otorgado alguna indemnización?
-Sí. El gobierno alemán tiene previsto un fondo de apoyo social para estos casos. Le otorgan una especie de indemnización, equivalente a unos seis meses de salario. Destinado a que se sostenga, durante un periodo razonable, hasta obtener otro empleo. Con un plus. si es funcionario que se domicilia en algún otro país.
-¡Fenómeno! -celebró con sinceridad Mariano Paz. -¿Se van a casar?
-Lo dudo. Ella no quiere ese tipo de relación. Tampoco tener hijos. No me lo ha dicho directamente, pero yo me he dado cuenta.
-Bueno, si le interesa tomar trabajos puntuales, a veces nosotros necesitamos traducir textos del alemán... tenemos dos clientes que exportan e importan desde Alemania...
-¡Gracias! -respondió Arturo. -Ella maneja, también, otros idiomas, a la perfección. Además de español: inglés, francés y ruso.
-¿Ruso? -se asombró Arturo. -¿Dónde lo aprendió?
-En verdad, no sé... -se excusó Arturo. -No hemos hablado tanto de su vida personal...
Consciente de que su amigo ya no quería continuar conversando sobre esta relación singular, sostenida durante ya más de dos años con Ilsa, el abogado Mariano Paz cambió de tema.



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