Capítulo 70

 Capítulo 20



Perón había llegado el día anterior a la finca de los Arzuaga en La Banda, para alojarse, allí, durante aquel fin de semana. Se aprovecharían aquellos días de marzo -en 1941-, para diversas reuniones, personalizadas. Con dirigentes políticos, sociales, culturales y religiosos de Santiago del Estero. Pese a la confidencialidad con que se manejaban aquellos contactos políticos del G.O.U.(Grupo de Oficiales Unidos), ya casi era vox pópuli que la cada vez más influyente logia militar interna del Ejército preparaba la irrupción de un Nuevo Orden Político en la Argentina. 

-En caso de triunfar nuestro pronunciamiento -cosa que, aún sin exitismos, consideramos prácticamente inexorable-, decía el coronel Juan Domingo Perón- nuestro gobierno aplicará inmediatamente una batería de urgentes reformas, con un sentido profundamente transformador, moral y humanista. 

“Bajo las siguientes medidas principales:

“Creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión: Organismo central diseñado para plantear orgánicamente las reformas sociales y canalizar la dignificación de las masas trabajadoras.

“Política de salarios justos: se la implementará urgentemente, con el doble objetivo de elevar el nivel de vida de las clases trabajadoras y convertirlas en consumidoras de la propia producción nacional.

“Impulso al convenio colectivo de trabajo, con mesas de diálogo entre empresarios y trabajadores.  Estableciendo mesas de negociación, para fijar de forma consciente las bases y reglas de las relaciones entre el capital y el trabajo, en cada actividad económica.

“Búsqueda de la organización profesional: para quienes nos acusan de nacionalistas extremos, señalamos que esta norma replica y adapta, en parte, un modelo de organización gremial semejante al de las Trade-Unions de Inglaterra. Con un propósito explícito de conjurar con eficacia el peligro comunista.

“Reforma rural y Plan Migratorio: 

“A través de la Dirección General de Migraciones, se aplicará un plan para impulsar el retorno de la población al campo (ante el hecho de que el 76% se concentra hoy en las ciudades) y atraer un mayor ingreso de inmigrantes, para poblar y reactivar las zonas agrarias abandonadas.

“Creación de la Secretaría de Salud Pública: 

“Nuestro país precisa de una Institución Sanitaria potente, fundada con el propósito de revertir, paulatinamente, las condiciones desastrosas de salud en las que se presentan los jóvenes de las clases populares para cumplir con el servicio militar de la Nación. Lo que, tomado como muestra, arroja un panorama desolador de cuáles son las condiciones de pobreza extrema que reina actualmente entre las poblaciones más humildes de nuestra Nación. Que representan, bueno es decirlo, más del sesenta por ciento de su total poblacional registrado.

“Creación de un Banco Industrial: 

“Entidad financiera pública (reclamada por el país desde hacía cincuenta años) destinada a coordinar un plan de desarrollo industrial creciente, y convertir la producción en verdadera riqueza de nuestra Patria, en beneficio del desarrollo económico de todas las clases sociales de la Argentina”.

En dos o tres ocasiones, durante su discurso, el coronel de infantería aclaró que los militares no gobernarían más que algunos meses, o como un tope máximo, “un par de años”. Dado el marasmo administrativo, institucional y económico por el que atravesaba la Nación Argentina. Y lo harían solo para organizar un Estado que debería convocar “inmediatamente, a elecciones libres y generales de toda la población”.


Hacia las 19 de aquel sábado 23 de marzo de 1940, Perón terminó su conferencia (había comenzado a las 17:00). De inmediato se abrió una ronda de preguntas o contribuciones de un público selecto, especialmente invitado. Entonces, el joven diputado Eduardo Miguel, se dirigió al militar para “aportarle información sobre nuestra provincia”, según dijo. E inquirir cuál sería la acción de un potencial gobierno “nacionalista revolucionario”, según la autodenominación que en repetidas oportunidades el conferencista había utilizado, para denominar a los protagonistas de su proyecto: 

-En Santiago el 80 por ciento de las familias con niños en edad escolar son peones de estancieros latifundistas, con tierras no siempre productivas. Estas familias presentan un promedio de 3 a 5 hijos cada una, y  reciben de sus patrones jornales de entre cincuenta centavos a un peso por familia... (muchas veces trabajan el labores de siembra, cosecha, cuidado o manejo de animales, etcétera, no solo el jefe de familia, sino también su esposa y sus hijos.

“Se imaginará, entonces, coronel -expresó el legislador- que con tal salario no se puede asistir a las necesidades de un niño o niña que deba concurrir vestido con decencia a una escuela (que por lo general, tampoco tiene condiciones saludables de instalación: en nuestra campaña, suelen ser apenas modestos ranchos, construidos por sus propios docentes con ayuda de los vecinos). Entonces, no le sorprenderá a usted que con tal panorama, nuestra población mantiene altísimos índices de analfabetismo, en una era en que los pueblos de Europa cuentan con ciudadanos totalmente educados y una tecnología que está asombrando al mundo.

“Esta pobreza impuesta -continuó Eduardo Miguel-, no sólo afecta a la educación de nuestros niños pobres, sino también a su completa conformación fisiológica. Hace poco hemos conocido un informe del señor Domingo Maidana, explicando que «la talla del escolar santiagueño es inferior a los del litoral» (aproximadamente 3 centímetros menos), e igualmente ocurre con su peso. Ese estudio del prestigioso docente alerta que analizando comparativamente la edad, talla y peso, «se aprecia hoy un estado de desnutrición fisiológico alarmante del escolar santiagueño», siendo mayoría en zona rural los que podrían clasificarse como «niños débiles».

“Son niños que crecen habitando ranchos miserables, coronel... con techos de paja y barro, donde pululan las vinchucas, transmisoras de enfermedades enervantes... allí habitan miles y miles de santiagueños, familias con un promedio de seis o siete integrantes -en un espacio de 3x3 metros-, amontonados, durmiendo en un suelo de tierra, o en precarios catres, alimentados mayormente con tortillas de harina, u otras comidas insuficientes para un desarrollo adecuado.

“El 41% de los niños en edad escolar cuyos padres quieran mandar a estas escuelas rancho, debe recorrer 3, 4 y hasta 5 kilómetros para asistir a clases, cada día. Atravesando montes tupidos por pequeñas sendas, terrenos salitrosos, sin sombra y con altas temperaturas, en verano superiores a los 41 grados centígrados...

“El profesor Maidana y el periodista Samuel Yussem detectaron casos de alumnos que recorrían más de 10 kilómetros por día... En la escuela no 222 de Taco Pozo, departamento Quebrachos, había 11 alumnos que recorrían 10 kilómetros diarios: debido a lo cual, habiendo asistido 90 días a clase sobre un burrito, habían recorrido en ese periodo el equivalente a 900 kilómetros”. 


Perón respondió, en primer lugar, agradeciendo el aporte que aquel joven legislador de la Unión Cívica Radical hacía sobre la situación de las familias humildes y en especial de los menores en esta provincia del Noroeste. Luego dijo:


-La situación de los niños más desfavorecidos del interior profundo del país, no solo ha sido estudiada y explicitada en los informes de nuestros equipos, sino que constituirá uno de los ejes de nuestra política social.

“La creación de los Hogares Escuela, ya cuenta entre nuestros proyectos de gobierno con una planificación ejecutiva para la construcción de estos centros. Los cuales van a tener sustento político, presupuestario e ideológico bajo la premisa de que «en la Nueva Argentina Justicialista, los únicos privilegiados son los niños».

“En todos nuestros proyectos hemos enfatizado que la Justicia Social debe llegar prioritariamente a las provincias históricamente postergadas del Noroeste Argentino (NOA) y el Noreste (NEA). Con Reparación contra el abandono. Puesto que el antiguo sistema de beneficencia solo atiende a los huérfanos de Buenos Aires. Mientras que los hijos de hacheros, cosecheros y peones rurales del norte padecen un inmenso abandono material y moral,  que el Estado debe reparar.

“Respecto de los Hogares Escuela: estos centros no serán asilos de huérfanos (concepto que rechazamos, por estigmatizante), sino escuelas-hogar de jornada completa. En ellos, los niños campesinos recibirán alimentación de alta calidad, vestimenta, atención médica, educación primaria y oficios adaptados a sus regiones”.


Respecto de una pregunta que le hicieron sobre la "Resistencia Civil" en las calles, el 6 de septiembre de 1930, cuando un comando militar, donde Perón había participado cuando era capitán, él respondió:

-Contrario a la idea de una fuerte resistencia civil armada en favor del gobierno depuesto de Hipólito Yrigoyen, se manifestó un escenario donde el verdadero quiebre lo provocó la misma ciudadanía... pero a favor del golpe, desbordando por completo los planes deficientes de los militares.

“Ello, debido a la inactividad de los defensores del gobierno. En los días previos, se sospechaba que sectores civiles y ciertos regimientos de la Capital (como el R.1 y R.2) se mantendrían leales a Yrigoyen. Sin embargo, el día del golpe, la resistencia militar se desmoronó por la indecisión de sus jefes, quienes pactaron no salir de sus cuarteles si no eran atacados.

“En tanto, los estudiantes universitarios ya controlaban las calles, desde días antes bajo la consigna «Dictaduras no».” 

Perón detalló que el plan de la junta militar original, de imponer una dictadura pura hubiera "caído en el vacío" por el rechazo social. Fue la intervención de los oficiales moderados lo que transformó esa resistencia estudiantil en apoyo, al asegurarles mediante proclamas escritas que se respetaría el espíritu democrático.

-Hubo una avalancha humana espontánea- afirmó Perón-: confieso, con amargura, que la preparación militar del golpe de 1930 fue un caos espantoso... y una improvisación inútil, que iba directo al fracaso. Sólo un milagro pudo salvar la revolución..., ese milagro, fue el pueblo de Buenos Aires. 

“Una masa civil gigantesca se volcó a las calles al grito de «viva la revolución», desarmando cualquier intento de resistencia oficial.

Perón recordó que:

-Al llegar en mi auto blindado a la explanada de la Casa de Gobierno, presencié cómo la multitud enardecida invadía el palacio presidencial al grito de "muera el peludo" (en alusión a Yrigoyen). Contemplé escenas donde civiles lanzaban bustos de mármol por los balcones y saqueaban oficinas. Yo tuve que entrar con tres soldados, desarmados, para desalojar el palacio... y colocar guardias en las puertas, para frenar los desmanes del populacho ensoberbecido. 

“Esa misma noche, turbas civiles incendiaron comités políticos, casas particulares de oficialistas y confiscaron ediciones enteras de diarios de la calle.”

Después explicó que la actual postura de los oficiales del G.O.U. tenía sustento en un análisis más pormenorizado de la realidad. Donde se veía a gobiernos corruptos, que venían desde el encabezado por Alvear en 1922, pasando por el "Fraude Patriótico", que se impondría por una concordancia de partidos y oligarquía terrateniente, "donde se prendieron desde el Socialismo hasta los Conservadores", sólo para saquear las arcas de la Nación a su gusto. Llegando a la crisis que actualmente (en 1940) se atravesaba: prácticamente sin gobierno, con un corrupto (Castillo), en la presidencia de la nación, elegido a dedo por la oligarquía parasitaria, un desconcierto administrativo que amenaza la continuidad del Estado, y las clases humildes sufriendo privaciones jamás vistas en esta Nación, desde las últimas etapas de la dominación española.


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